Síndrome de Wendy, consecuencias y educación positiva.

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Síndrome de Wendy


Este es uno de esos temas que me afectan personalmente, cuando era pequeño, lo reconozco, era un niño con mucho miedo e incluso muy dependiente, con los años he averiguado a que se debe: Síndrome de Wendy o conocido como sobreprotección.

El síndrome de Wendy, viene por el cuento de Peter Pan, recuerdan que Wendy es la persona que vela y hace lo posible para que no le pase nada, si lo adaptamos a las personas, significa que es aquella madre o padre que es sobreprotector con su hijo, el síndrome no es malo, malo es llevarlo en exceso ya que el perjudicado son los hijos y la persona que los sobreprotege, ya que se olvida de sí mismo.

Es muy importante que nuestros pequeños crezcan en un mundo de adultos equilibrados, pues será lo mejor que les podamos transmitir y la protección de nuestros hijos es vital para ellos, pero sin pasarnos de ciertos límites.

 

Síndrome de Wendy

 

En mis primeros años fui criado en una burbuja, sin contacto con otros niños, el único contacto era mi familia. En la que mi madre, se dedicaba, prácticamente, a realizarlo todo por mí, incluso cuando me preguntaban otras personas que no son familia, respondía por mí, anulándome como persona., el ejemplo de síndrome de Wendy.

Prácticamente, pensaba por mí, tomaba decisiones por mí, solucionaba todos mis problemas, vivía por mi sin darme opción a crecer, a equivocarme pero principalmente, a desarrollarme como persona.

Mi madre era la típica de no hagas esto, no hagas aquello y sucesivamente, por miedo de que me pasara algo y dejándome con la sensación de que todo lo que hacía era peligroso, curiosamente y contradictorio, mi madre no era una persona de ponerme castigo y si lo hacía, nunca note que era realmente un castigo.

Tampoco me exigía obligaciones ni responsabilidades que por edad podía hacer, como hacer la cama o recoger mi cuarto, alegando no quiere hacerlo, lo hace mal o pobrecito, es muy pequeño.

El pensamiento de quererme dar todo lo que ella no tuvo, como todas las personas con síndrome de Wendy, hizo el efecto contrario en mí, tardando así mucho en crecer como persona.

Las personas que sufren el síndrome de Wendy, no solo se dedican a sobreproteger a sus hijos, sino quieren sentirse importantes en la familia en general, haciéndose responsable de todas las tareas posibles.

Ahora hablamos de las consecuencias de aquella situación.

Las consecuencias para los hijos

 

 

Ser una persona miedosa

Es normal, si mi madre lo hacía todo por mí, incluso vivir, cuando me vi solo a la hora de afrontar el día a día en el colegio, se me hacía duro.

No me atrevía a relacionarme con otros niños, ya que no sabía cómo, no sabía que decir y encima era algo que me daba miedo, un miedo que tarde años en quitarme de encima.

Incluso un miedo, para hacer cosas con otros niños de mi edad, para explorar y experimentar otras cosas.

Si a nuestros hijos nunca les hemos dado las herramientas para que sepan afrontar y solucionar sus problemas por ellos mismos, serán incapaces de enfrentarse a ellos solos, y es muy duro cuando eres pequeño.

 

 

Personas dependientes

Siempre dependerán de alguien para hacerlo porque realmente es que no saben hacerlo solos, como despertarse solos a cierta edad.

Y así es, me sentía bloqueado, al no saber qué hacer en la mayoría de la cosas, al no tener a mi madre para ello, que llegue a un momento en el que pensé, que era un niño completamente inútil.

Incluso para hacer la tarea, mi madre me tenia que ayudar para realizar los deberes de clase, dependía totalmente de mi madre para todo.

 

 

Baja tolerancia a la frustración

No han aprendido a tolerar que las cosas no siempre salen en la vida como a uno le gustaría y nos guste o no, esta es la realidad. Y es una realidad que te choca tarde o temprano, cuando te frustras ante ciertas circunstancias al salir mal cosas o simplemente cuando te niegan algo, al estar tan acostumbrado a cuando abres la boca recibir todo.

Es algo que la vida, te enseña de golpe, y lo pagas con ira, exigencias e incluso con agresividad con personas que no tienen que sufrir nuestra frustración.

 

 

Anulación del desarrollo de las capacidades personales

Si no le dejamos caerse, nunca aprenderá qué es lo que debe hacer y lo que no debe hacer. Las personas aprendemos con consecuencias negativas y positivas, así es como se aprende, experimentando ambas caras de la vida.

Si a nuestro hijo le privamos de eso, no crecerá como persona y necesitara a alguien siempre, y no solo es eso, su autoestima se mermara con el tiempo ante las dificultades que se presentan, y este es la suma de los otros tres puntos dichos.

Las personas aprendemos por consecuencias negativas y positivas debido a nuestras experiencias directas, por lo que es indiscutible la necesidad de que el niño experimente con el mundo para aprender a manejarse mejor en el futuro.

Seas adulto o no, pero al leerte te has identificado, está en ti la oportunidad de mejorar, por eso es importante aprender en el día a día, y que vaya cambiando lo que hemos aprendido por otras cosas mejores, reedúcate y crece como persona, la excusa de que mis padres no me enseñaron, no sirve si has reconocido que tienes un problema, por eso es importante conocerte y valorarte.

A los padres que se puedan reflejar en sus conductas como las que tenía conmigo mi madre, y aunque a la mía nunca le he reprochado nada, ya que lo intento lo mejor que pudo y siempre desde el cariño y el amor que me tiene, si es tu caso, evita cometer los mismos errores y que tus hijos pasen lo que muchos hemos pasado. No practicar la sobreprotección, es el mejor regalo que le puedes hacer.

La solución es darse cuenta y reaccionar: No a asumir todas las tareas. No a solucionar todos los problemas. No a sacrificarse de forma constante y sí a dedicarse un tiempo y un espacio para ti, no es lo mismo proteger, que padecer el síndrome de Wendy.

La pregunta, como puedo hacer que mi hijo tenga una infancia estable y sin tantos problemas, el mejor ejemplo para ello somos nosotros mismos, los hijos copian lo que ven, incluso inconscientemente, pero lo copian, por eso es importante el ejemplo que le damos.

Los hijos no vienen para cargar con los miedos de los padres o con los sueños frustrados, tampoco son perfectos, son personas y cada persona es un mundo, la misma educación no sirve para dos personas diferentes, aunque sean tus hijos.

 

 

Pero si algo me ha servido estar en un trabajo donde veo muchas familias, y ver como es mi familia, unos puntos que me hubiera gustado que tuvieran conmigo, llamada educación positiva:

1- Tenerlos en cuenta y dedicarles tiempo

Se trata de tenerlos en cuenta, cuando te soliciten y dedicarles el tiempo que merecen, un hijo no es para coger y darles una consola, un móvil o una Tablet, por no querer dedicarles tiempo o para que se esté quieto.

Atiéndelo y dedícale tu tiempo, siempre con cariño y ternura, enséñale y juega con él. Y cada hijo que tengas, necesita, aunque sea por unos minutos u horas, cada uno debe tener su espacio personal donde sentirse protagonistas, es importante para su autoestima.

2- Corrige sus errores desde el cariño

Siempre desde el cariño, no se necesita chillar y principalmente, hay corregirlos explicando en que se equivocaron y la razón de ello, hay que ser concretos.

3- Fomenta su autonomía dándoles responsabilidades

Que pueda cocinar contigo o prepararse ellos su almuerzo, ayudarte a secar y recoger los platos, poner la mesa, elegir la ropa que se quieren poner…son cosas que a mí, me hubieran gustado aprender de pequeño.

4- No les compares

No compares a un niño con nadie, y tampoco lo hagas con adultos. Nadie es mejor ni peor que nadie, todos somos diferentes, y déjame decirte, hace mucho daño y merma la autoestima, yo llegue a sentirme como un fracaso de persona.

5- No le etiquete como “torpe” o “tonto”, tampoco lo hagas como “bueno” o “inteligente”

Cuando el niño haga algo mal hay muchas maneras de decírselo: no está bien que pegues a tus hermanos o tenemos que trabajar bien las mates, sin descalificarlo. En caso contrario, cuando realiza cosas positivas, puedes decirle: qué bien has hecho las tareas o me encanta verte pintar. Es decir, juzga sus comportamientos pero no al niño, nunca.

6- Establece unos límites y sé consistente

Si a un hijo le dices que haga ciertas cosas razonables para llevarlo al parque, por ejemplo, mantente firme, cuando intente negociar, al igual que cuando se le castiga, hay que explicarle y mantenerse firme, ya que habrá un punto, en el que lo coja por costumbre y no se tomara las cosas en serio.

8- Valora el esfuerzo, no los resultados

No es lo mismo el camino que el final, a veces se pierden muchas cosas por el camino, lo mismo pasa con las notas, entre otras, antes de valorar que saque un sobresaliente o un bien, hay que valorar si se ha esforzado por ello, si le has visto ser constante a la hora de estudiar. Es una dinámica que en el futuro te agradecerá, ya que adquirirá una costumbre importante para estudiar.

Para fomentar su autoestima valora su esfuerzo, es algo que hubiera agradecido cuando sacaba buenas notas.

9- Hazlo sentir útil

Un niño que no se sienta útil, es un niño futuro con problemas, y es algo que viví en mi propia carne con los años.

Hay que decirle que ha hecho bien y la razón, siendo concisos, no vale has recogido bien tu cuarto, hay que decirle que hizo bien, cómo has recogido muy bien tus coches de juguete, la diferencia es bastante, en el primer caso no eres conciso pero en el segundo ejemplo si, el niño sabrá que es algo bueno y lo seguirá haciendo.

Cuando hables del niño, es importante recalcar su esfuerzo y sus logros, eso refuerza su autoestima y se sentirá útil.

10- Valida sus emociones

Si el niño llora es probable que se haya hecho daño, dale la importancia que tiene y no uses el no pasa nada, o ¿Te gusta que lo hagan contigo, cuando estas mal? Pensarás que creen que es una tontería y te sentirás como alguien con poca importancia.

11- No le sobreprotejas

No hagas guardia y los vigiles a cada rato, no son de cristal. Necesitan aprender y eso solo se aprende con cosas negativas y positivas, si le intentas evitar eso, nunca aprenderá.

Para que nuestros hijos tengan una infancia positiva, creo que es necesario recalcar lo escrito punto por punto del síndrome de Wendy, si queremos que nuestros hijos sean felices en su infancia, de lo contrario, se puede volver un infierno y cuesta mucho tener que reeducarse, cuando muchas veces, no sabes ni la razón de ser así.

Y decir que el síndrome de Wendy, es más común de lo que creen, y es que muchos padres confunden protección con sobreprotección.

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