Historias de miedo basadas en hechos reales, que me han contado.

por admin
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Aunque estoy liado con otro proyecto, seguimos vivos y hoy toca las historias de miedo basadas en hechos reales.
Historias de miedo que poca gente se atreve a contar, y que pocas veces sale en la televisión. Ahora imaginen esas situaciones y las personas que lo han vivido, son historias habituales, más de lo que debería ser.

Ella espera llegar a casa, después de un día duro de trabajo de muchas horas, habitual en España, y como siempre la misma rutina al llegar, dejar las llaves, descansar y con la intención, como siempre, de ver como esta su hijo en su habitación como otras tantas veces.
Él, como siempre, ha tenido otro día más de instituto, sonrisas y de tarea como una vida normal de un estudiante pero nadie conoce lo que vive por dentro, lo que vive en el instituto y otras situaciones más que se dan en su día a día.
Ella al abrir la puerta de la habitación de su hijo, esperaba encontrarlo o haciendo la tarea u oyendo música, lo que no se esperaba ella, era lo que sucedía tras esa puerta.
Él solo tenía 15 años, no aguanto más, no supo cómo hacerlo, vivía una vida falsa para no preocupar a su familia. Ella entra a la habitación, se le vino el mundo abajo, al encontrar su hijo ahorcado del techo, con una nota de despedida encima de la mesa, en la que decía no aguanto más.

Es una historia que me contaron hace años (más de 6 años), y que a día de hoy, sigue sucediendo en muchas casas, ya que hay situaciones que superan a los hijos. Que muchas veces, no cuentan por temor a ser juzgados/comparados o peor todavía, que les ridiculicen.
Les voy a contar otra de muchas historias de miedo que existen en España, y en este caso puedo decir que es más reciente.

Historias de miedoEllos eran una pareja que se quieren, que han pasado etapas difíciles, como la enfermedad de su hija.
Ella era una niña normal, excepto por su físico, todo era normal y aun así conservaba su alegría y sueños.
Ellos como cada noche querían cenar con su querida hija, mientras ellos preparaban la cena, nunca pensaron lo que acontecía tras el silencio.
Ella era una niña que su alegría se perdió, era ridiculizada y humillada cada día en el colegio, supuestamente era un buen colegio, pero lo intentaba ocultar a sus padres.
Ella no solo sufría acoso escolar en el colegio, a todas horas en internet o en el móvil, ya no salía a la calle como antes y había cambiado mucho su vida.
Ellos no se han dado cuenta, o quizás, las cosas más obvias pasan desapercibidas cuando no quieres ver la realidad o aceptar, que algo ha cambiado.
Ella tomo la decisión más difícil de su corta edad, una decisión que nadie debería tomar, y aun así lo hizo, ya que no lo soportaba más, pensaba que así le hacía un favor a sus padres, ya que habían sufrido mucho por su enfermedad.
Ella eligió una sobredosis de pastilla, ellos no se han dado cuenta, el silencio que solo era cortado por las noticias.
Él cuando subió a la habitación de su hija, no se lo podía creer, el mundo se les vino abajo cuando vieron a su hija, rodeada de pastillas, y que por mucho que hicieran ya era demasiado tarde.

Otra vida más fue arrebata por culpa de otros, otros que no tienen el derecho a arrebatar el libre albedrío, el derecho de vivir.
Hay historias que en los colegios o institutos no se cuentan, hay historias en los que los profesores miran a otro lado (lo he vivido en persona) y hay historias que pasan por delante de los padres sin darse cuenta (también lo he vivido).
Estas dirán que no son historias de miedo, si, lo son, para esos chicos que han sufrido injustamente el dolor de la desesperación, de sentirse solos, el miedo que se siente cada día cuando sufres y sufres, y te sientes invisible.
Estas historias de miedo son pocas, pero cuentan que sea cual sea su sexo, su condición sexual, su raza o su credo, cualquier persona puede sufrir acoso y cualquier persona puede ser un acosador, incluso cuando creemos que hemos enseñado bien a nuestros hijos.
Vivo en un país, donde se protege  más a un adulto, que a estos chicos (y chicas) cuantos Einsteins, Mary Curies, etc…se habrán perdido, un problema que se ha parcheado pero que no sirve para nada.
A estos chicos solo les puedo decir, que yo también pensé en el suicidio, espero que no me leas mamá, en cambio, yo decidí vivir y la vida me lo demostró, la increíble cantidad de gente que vale la pena en el mundo, y lo mucho que puede cambiar todo. No están solos, cuenta tu historia.

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