La alegría: 8 cosas que hacemos y nos la quita poco a poco.

por admin
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Una de las cosas que más he aprendido con los años, es que hay muchas cosas que nos arrebatan la alegría, y te voy a hablar de ellas.

Vivimos en una sociedad bajo presión y monótona que en muchos nos va arrebatando un pedazo de nosotros.

La alegría es lo mismo que vivir positivamente, no es solo cuestión de mentalidad o una vida sana, es llevar un equilibrio.

Ese equilibrio se va rompiendo poco a poco con los años.

Solo nos damos cuenta de que ese equilibrio se ha roto, cuando algo nos sucede y empezamos a darnos cuenta.

A darnos cuenta de que ciertas cosas en nuestra vida, nos quita la felicidad y muchas veces es algo que se permite.

Ser permite por miedo, por el recuerdo o simplemente, por no tener el valor.

Y ¿Qué solemos permitir o hacemos? No es necesario tenerlas todas, pero alguna seguro que se tiene.

8 cosas que hacemos o permitimos que nos quite felicidad.

la alegría

  • La familia.

Con la familia solemos ser muy permisivos, desconociendo el poder destructivo que tienen algunas familias.

Es algo que he vivido en mi propia familia, y que quemaban mi alegría continuamente.

En la que se pensaban que podían decidir y dirigir mi vida, como si fuera un sim, y es algo que, con el tiempo, deje de permitir.

No todas las familias son iguales, y las hay que son suma y no resta.

Y ¿Qué tipo de familia tienes? Si te toco como a mí, seguro que tienes alguna historia en la que te merman continuamente y no dejan de recordártelo.

Por eso es importante poner puntos con la familia, y eso significa que hay cosas que no debemos permitir.

  • La pareja.

Depende de la pareja que se tenga, te puedo asegurar que se puede volver un infierno.

En teoría, la pareja, como la familia, debe ser algo que sume, por desgracia, no siempre es así.

Una pareja con problemas de autoestima o dependiente, o una relación tóxica puede acabar con nuestra alegría.

Compartir una casa con alguien que nos consume, puede atraer consecuencias muy malas, si tu pareja es de este tipo, aléjate o toma cartas en el asunto.

  • Las amistades.

Sí, las amistades también pueden mermar nuestra energía y más sin son personas con las que tenemos recuerdos.

A las personas les cuesta alejarse de los recuerdos, lo que significaron para nosotros, incluso cuando son la razón de que estemos mal.

En estos casos, hay que aprender a decir adiós, una persona que te deja de hablar, sin razón o que simplemente siempre es negativa.

Incluso, si es una persona que la conoces de hace muchos años, es el momento de decir adiós, debemos tener personas que nos sumen.

Con la que podamos compartir y multiplicar alegrías, no dividirlas.

  • Trabajo/Estudio.

Un trabajo o estudiar algo que no deseamos, puede consumir nuestra alegría.

¿Cuántos de nosotros no hemos estudiado algo que queríamos? Y solo por lo que dirán o por complacer a la familia.

Y los valientes que estudiaron lo que querían, se toparon con nuestro mayor enemigo, idealizaron sus estudios y luego no era lo que esperaban.

Es que idealizar cualquier cosa, por lo que dicen otros incluso por lo pensamos nosotros, suele ser nuestra mayor decepción.

Es lo que suele suceder en este punto, muchas veces trabajamos en trabajos que no nos hacen felices y estudiamos a veces por “otros”

Y lo terminamos pagando, con nuestro tiempo y alegría.

  • Redes sociales.

Las redes sociales, no solemos llevarlas bien y no hay mayor veneno que las redes sociales.

Es el lugar perfecto para salir con depresión, ya que la gente no tiene piedad y se queja por todo.

Las palabras suelen hacer más daño que un golpe.

Aun así, la gente sigue entrando a las redes, llegando hasta tal punto, de que hemos ido perdiendo humanidad.

El contacto con las personas no es el mismo, la gente solo le interesa en conocer gente, mayormente, si es por algún «beneficio».

Y que la inmensa mayoría, aparenta una vida que realmente no lleva.

  • La autoestima.

Incluso si todo es perfecto, no hay nada más peligroso que la autoestima o más bien la falta de ella.

He conocido personas que lo tenían todo, y por falta de autoestima han terminado con una depresión o quitándose la vida.

La autoestima es la base de todo, es un trabajo diario y para ello se requiere mucha voluntad.

Las personas con autoestima y sin ella, las diferencias son abismales.

Y es necesaria para todo, para tener pareja, para tener una familia, para tener amistades, un trabajo o sobrevivir en internet.

Es un punto donde la gente falla más, y se combina con alguna de las anteriores, puede terminar bastante mal.

Se debe muchas veces, la falta de autoestima, por culpa de las personas y la sociedad, que ejerce indirectamente presión de lo que deberían ser las personas.

Es que, si eres mayor de 30 años y no tienes una familia, para la sociedad eres un rotundo fracaso.

  • La soledad.

La soledad es un tema que se habla por separado, siempre se nos ha dicho que es bastante mala.

Somos seres sociales, y por esa misma razón a muchas personas les cuesta estar o vivir en soledad.

Cuando la soledad es necesaria, en muchos casos, para recuperar la alegría perdida, para aprender el valor que tenemos y para dar un giro a nuestra vida.

A mí, la soledad me ha enseñado mucho, quien es amigo y quien no, que persona quiero ser y muchas otras cosas.

Por eso, es importante trabajar en soledad con nosotros mismos.

  • La monotonía.

No hay mayor parásito para la alegría, que la monotonía.

Es un veneno lento que te va mermando y que la inmensa mayoría ignoramos.

Hasta que poco a poco, empezamos a dejar de salir y solo nos dedicamos casa/trabajo o casa/estudio.

Lo asumimos como normal, pero la monotonía era y es una de las razones más comunes por las que se rompen las parejas.

Y es que la monotonía puede acabar con todo, sino se hace algo.

¿Qué podemos hacer? Experimentar, salir a hacer cosas, aunque no se quiera, en definitiva, variar nuestro día a día.

Otras cosas que hacemos y nos quitan alegría.

  • Idealizar.

Es uno de los pecados capitales que solemos cometer las personas, lo he cometido muchas veces con las personas.

Es algo que solemos realizar sea un trabajo, estudio o una persona nueva, solemos caer en el error de “imaginar” y no de aceptar la realidad.

Y la realidad es muy diferente, cada persona es un mundo y no están para cumplir con nuestro mundo idealizado.

Es algo que nos decepciona mucho, pero es algo que debemos aprender con el tiempo de dejar de hacer.

  • Esperar de la gente.

Esto es algo que solemos cometer en muchas relaciones, esperamos lo mejor de personas que no nos han dado nada.

Es doloroso, pero es también necesario aceptar que las personas dan y no reciben nada.

Que la vida sigue, y que hay millones de personas que nos pueden aportar la alegría necesaria en nuestras vidas.

Y es que muchas veces, de quienes menos esperamos, a veces, recibimos más de lo que llegamos a imaginar.

la alegría

¿Qué podemos hacer para tener vida más alegre?

Esto es un tema que depende de la vida que se lleve, pero creo que, por norma general, deberíamos aplicar lo siguiente:

  • Afrontar los miedos.
  • Poner una línea por la que no pasamos, a las personas.
  • Dejar de buscar en Google.
  • No esperar nada de las redes sociales y no usarlas tanto.
  • Aprender a dejar de idealizar.
  • Alejarnos de personas que no aportan nada.
  • Trabajar la autoestima y conocerse mejor.
  • Respirar muy profundo siempre.

El último puede sonar a broma, pero a veces es necesario respirar profundamente para no cometer un error que nos podamos arrepentir.

Y es que, para tener una vida más feliz, se necesita perseverancia y un trabajo constante en la autoestima y en lo psicológico.

Hay que depender menos de la tecnología, conocernos más como personas y pensar que hoy estamos aquí pero mañana puede que no.

Tener la valentía de experimentar cosas nuevas, de pasear por la playa o monte y de hacer cosas que te hagan feliz.

Conclusiones:

La vida, hay muchas situaciones que vivimos, en muchos casos, permitimos que nos arrebaten nuestra alegría.

Principalmente, con personas muy cercanas, como la familia, una pareja o nosotros mismos.

Es importante siempre hacernos una evaluación de que cosas o quienes nos quitan alegría y aprender a vivir sin ellas.

Ya que para vivir una vida más feliz hay que dar algo a cambio, aunque nos cueste.

Mi consejo, es trabajar la autoestima y en la persona que queremos ser, después de eso, decidir que tipo de vida queramos vivir, aunque eso conlleve un cambio radical.

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